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¿Infección de la vejiga? ¡Así es como te podrás librar de ello!

jueves 30 septiembre 2021

las infecciones de la vejiga a veces se las denomina como cistitis o infección del tracto urinario. Las infecciones del tracto urinario son más comunes en mujeres que en hombres: 1 de cada 3 mujeres sufre una infección del tracto urinario al menos una vez en su vida, mientras que los hombres solo 1 de cada 20. En este artículo podrá obtener más información acerca de los síntomas de la infección de vejiga y qué puede hacer para prevenirlo.

 

¿Cuáles son los síntomas de una infección de la vejiga?

La infección de la vejiga se suele reconocer por los problemas a la hora de orinar. Los síntomas más comunes son:

  • Dolor al orinar, como la sensación de ardor.
  • Dolor en la parte baja del abdomen o en la parte baja de la espalda.
  • Necesidad persistente: sentir la necesidad constante de tener que ir a orinar
  • Solo tener que orinar un poco cuando se va al baño
  • Tener la sensación de nunca haber orinado por completo
  • Tener la necesidad de ir a orinar por la noche
  • Orina de color oscuro y, en ocasiones, incluso sangre en la orina.
  • Orina con olor fuerte.

Si experimenta este tipo de síntomas, siga leyendo para averiguar por qué y qué puede hacer al respecto.

 

¿Cómo se produce una infección de la vejiga?

En mujeres con un equilibrio vaginal saludable, las bacterias beneficiosas de la zona íntima impiden que las bacterias perjudiciales (patógenos) se mantengan presentes. Las bacterias beneficiosas que habitan en la zona íntima de la mujer son las conocidas como lactobacilos. Mantener el equilibrio de las bacterias en la zona íntima es de vital importancia. Una vez que se produce un desequilibrio, las bacterias perjudiciales pueden tomar el control y pasar a través de la uretra hacia la vejiga, donde causan infecciones. La bacteria patógena que causa infecciones del tracto urinario en aproximadamente el 95 % de los casos es la bacteria Escherichia coli [1]. 

¿Cuáles son los factores de riesgo para contraer una infección de la vejiga?

Cualquier persona que ya haya contraído una infección de la vejiga anteriormente tiene un mayor riesgo de contraerla de nuevo. A esto se le denomina infección de la vejiga/cistitis recurrente. El riesgo también es mayor cuando se tiene contacto sexual regular o se cambia de pareja sexual. El vaciado incompleto de la vejiga también puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de una infección de la vejiga. 

El consumo de medicamentos, especialmente de antibióticos, podría ser también un factor de riesgo para desarrollar infecciones de la vejiga. Los antibióticos ayudan con la inflamación al inhibir el crecimiento de bacterias malas, pero a su vez interrumpe el equilibrio vaginal, aumentando así la posibilidad de contraer una infección. La inflamación vaginal, también llamada vaginitis o vaginosis bacteriana, es además un factor de riesgo importante para el desarrollo de una infección de la vejiga. Por otra parte, las infecciones del tracto urinario son más comunes cuando se producen cambios hormonales, tales como mediante el consumo de anticonceptivos, durante el embarazo, en torno a la menstruación y tras la menopausia. 

 

Consejos para prevenir y tratar una infección de la vejiga

En primer lugar, se aconseja vigilar el equilibrio vaginal. Por ejemplo, no se recomienda usar jabón y otros agentes disruptivos en la zona íntima, ya que podrían alterar las bacterias beneficiosas que habitan en la vagina. Para la prevención, pero también para el tratamiento, también se recomienda beber mucho, ya que esto hace que se tenga que ir al baño con regularidad, consiguiendo de esta forma que las bacterias patógenas se eliminen del tracto urinario. 

 

Ventajas y desventajas de los antibióticos para las infecciones de la vejiga.

Los antibióticos pueden tratar una infección de forma muy rápida y eficaz. Pero debido a que destruimos no solo las bacterias patógenas, sino también las bacterias buenas con este agente bactericida, el entorno vaginal se desequilibra. Como resultado, terminas en un círculo vicioso en el que resolvemos una infección de vejiga por un lado, pero por otro también podemos contraer una infección vaginal, lo que a su vez aumenta el riesgo de desarrollar otra infección de vejiga. Además, los antibióticos a menudo producen efectos secundarios, como diarrea e infecciones secundarias, y existe el riesgo de desarrollar cepas de bacterias resistentes a los antibióticos. 

 

Use probióticos vaginales frente una infección de la vejiga

Un producto probiótico vaginal que contenga diferentes lactobacilos puede ser una buena alternativa a los antibióticos. Además, se puede utilizar al mismo tiempo junto a un tratamiento de antibióticos. Los lactobacilos se encuentran en la vagina de forma natural y son altamente adecuados para mantener el equilibrio vaginal, pero también para restablecer el equilibrio en caso de que se haya producido un desequilibrio. 

Restaurar el equilibrio vaginal es importante porque existe un vínculo claro entre el desequilibrio en la zona íntima y un mayor riesgo de infecciones de la vejiga. Por lo tanto, la administración de suplementos de Lactobacillus puede ayudar en la prevención y el tratamiento de las infecciones de la vejiga. La investigación científica muestra que la administración vaginal de Lactobacillus plantarum y Lactobacillus rhamnosus es eficaz para mantener y restaurar el equilibrio vaginal [2]. 

 

Suplementos para una infección de la vejiga.

Arándanos

El arándano es un remedio tradicional de uso común para las infecciones de la vejiga. Los arándanos son ricos en antocianinas y fenoles, y contienen manosa de forma natural. Las investigaciones han demostrado que beber zumo de arándano con regularidad reduce el riesgo de desarrollar una infección urinaria, especialmente en mujeres con infecciones recurrentes [3]. Este efecto preventivo puede deberse al efecto beneficioso de las antocianinas y polifenoles. Estos componentes activos dificultan la adhesión de los patógenos a la pared de la vejiga y refuerzan el sistema inmunológico [3]. 

El zumo de arándano sin procesar es agrio y amargo y, a menudo, se le agrega mucho azúcar para hacerlos bebibles. Los arándanos secos también suelen ser una fuente de azúcar. Un suplemento de arándano rojo puede ser de gran ayuda, ya que contiene todos los beneficios que ofrece el arándano rojo en cápsulas de fácil ingesta y sin azúcares añadidos.

 

Manosa

La presencia de manosa en el arándano también puede influir en la eficacia de la baya contra las infecciones de la vejiga. Los arándanos son una fuente relativamente rica de manosa. La manosa es una forma de azúcar que se absorbe de forma rápida, aunque también se excreta de manera rápida por los riñones. La manosa entra en la vejiga a través de la orina, donde impide que las bacterias patógenas se adhieran a la pared de la vejiga [4].

Un metanálisis de 2020 demostró que la manosa resulta ser tan eficaz como los antibióticos a la hora de prevenir las infecciones recurrentes de la vejiga [5]. Aconsejamos el uso del suplemento de manosa, ya que contiene una dosis mayor de manosa que el zumo de arándanos. Además, los diabéticos también pueden utilizar un suplemento, ya que no influye en el nivel de azúcar en sangre.

 

Betaglucanos

Los betaglucanos son un tipo de carbohidratos no digeribles (fibras de glucano) que producen un efecto muy particular en varias funciones corporales. Los betaglucanos de los hongos (como la seta de ostra) y las levaduras han demostrado ser eficaces para combatir las infecciones bacterianas, fúngicas y víricas [6]. Un estudio reciente llegó a la conclusión de que la combinación de un suplemento de arándano y betaglucano puede reducir la cantidad de bacterias patógenas en la vejiga y, de esta forma, prevenir y tratar las infecciones del tracto urinario [7].

 

Conocimientos en la práctica

Una infección de la vejiga puede llegar a ser una infección desagradable. En muchos casos, se recetan antibióticos para tratar la infección, aunque esto es algo que podría crear un desequilibrio en la zona íntima y llevar a una espiral negativa de infecciones recurrentes. Un probiótico vaginal puede ayudar a restablecer el equilibrio vaginal y, de esta forma, prevenir las infecciones de la vejiga. Esto se debe a los lactobacilos que se encuentran naturalmente en la vagina, los cuales se encargan de garantizar que las bacterias patógenas tengan menos oportunidades de crecer. El arándano, la manosa y los betaglucanos también pueden prevenir y tratar las infecciones de la vejiga (recurrentes). 

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