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Los efectos metabólicos de una cena a altas horas de la noche

lunes 28 septiembre 2020

El sobrepeso y la obesidad son muy comunes y pueden causar efectos negativos sobre la salud. Por ejemplo, se tiene una mayor posibilidad de desarrollar diabetes o presión arterial alta. Algunos estudios científicos indican que cenar a altas horas de la noche está asociado a la obesidad y el síndrome metabólico. Por ello, da la impresión de que según el momento del día en el que se ingiere una comida, tiene efectos sobre el metabolismo.

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore y de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas en Little Rock han demostrado en un estudio a pequeña escala la hipótesis de que comer a altas horas de la noche altera el metabolismo nocturno hasta tal punto que se convierte en un estímulo para el desarrollo de la obesidad [1]. Los resultados de esta investigación aportan mayor claridad sobre el posible mecanismo de trabajo que hay detrás en la relación entre comer a altas horas de la noche y el desarrollo de la obesidad y el síndrome metabólico.

El estudio

La investigación se estableció como un ensayo cruzado aleatorio en el que participaron 20 voluntarios saludables. Los participantes tenían una edad media de 26 años y un índice de masa corporal (IMC) medio de 23,2. La participación entre hombres y mujeres fue la misma. La hora habitual de irse a dormir entre los participantes era entre las 22:00 y la 01:00.

Los participantes fueron alimentados con una comida isocalórica que cubría el 35% de su ingesta diaria de energía, que consistía en un 50% de carbohidratos y un 35% de grasas. Un grupo recibió esta comida a las 18:00 y el otro a las 22.00. Ambos grupos fueron a dormir a las 23:00.

Los resultados

La comida a altas horas de la noche (la de las 22 horas) provocó un desfase de 4 horas en el período postprandial que se superpuso a la fase de sueño. Aparte de este desfase, la comida a altas horas causó un período posprandial que consistió en un mayor nivel de glucosa, un retraso en el pico de triglicéridos posterior a la comida y una reducción de la oxidación de las grasas de la comida. Aunque la comida a altas horas no influyó negativamente en el sueño, sí que aumentó el nivel de cortisol en el plasma. Estos efectos fueron mayores entre los participantes que estaban acostumbrados a irse a dormir más temprano en la noche.

Por lo tanto, los investigadores llegaron a la conclusión de que, especialmente en las personas acostumbradas a acostarse temprano, comer tarde causa un efecto negativo sobre la tolerancia a la glucosa nocturna y la oxidación (quema) de las grasas de la comida. En consecuencia, estas personas corren el riesgo de que, si comen regularmente a altas horas de la noche, tienen más posibilidades de desarrollar obesidad.

Conocimiento a través de la práctica

A pesar de que se trata de un estudio a pequeña escala, los resultados ofrecen argumentos suficientes para aconsejar a su paciente tomar la última comida del día mucho antes de irse a dormir. En cualquier caso, un lapso de tiempo de 5 horas entre la comida y la hora de dormir parece ser un margen seguro para no perturbar la tolerancia a la glucosa y la beta-oxidación de las grasas alimentarias. Este cambio relativamente sencillo de estilo de vida puede utilizarse tanto como para la solución a una de las causas de la obesidad como para su prevención.

Fuentes

  • Jonathan C Jun, Vsevolod Y Polotsky, Luu V Pham, Robert R Wolfe, Elisabet Børsheim, Daisy Duan, Matthew Cotter, Amy Schweitzer, Nga Brereton, Chenjuan Gu. Metabolic Effects of Late Dinner in Healthy Volunteers – A Randomized Crossover Clinical Trial. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2020; DOI:1210/clinem/dgaa354

 

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